Mientras algunas marcas eligen a millennials como rostros de sus campañas, otras prefieren mujeres adultas que superan la edad de una modelo estándar, pero sacian, con creces, la cuota necesaria de estilo.

Hace pocos días, cuando la actriz Lauren Hutton, de 73 años, fue revelada como cara y cuerpo de la última colección de ropa interior de Calvin Klein, los medios de comunicación y las webs de moda se hicieron eco del acontecimiento. Hutton, a pesar de haber modelado durante gran parte de su vida, se convirtió repentinamente en la última embajadora de un tema que aqueja por igual a editoriales de moda, pasarelas y diseñadores: la edad de los modelos.

Desde hace ya un par de años, varias mujeres de 60 en adelante se han instalado con fuerza en el mundo de la moda, si bien están lejos de convertirse en mayoría y aún siguen siendo polémica en boca de todos. Uno de los casos más paradigmáticos y sonados, por ejemplo, fue el de la escritora estadounidense Joan Didion, quien, hace un par de años, y con más de 80 de edad, protagonizó una popular campaña de la marca francesa Céline.

También periodista, Didion mantuvo una relación estrecha con la moda a lo largo de su vida, pero la decisión de utilizar su imagen para promocionar a la marca fue reprochada por varios, con quienes no se congraciaba el vínculo entre la intelectual y la publicidad. La aparición de una modelo no profesional de 100 años para festejar el centenario de la revista Vogue también encontró sus detractores.

En otros casos, no obstante, las modelos mayores de 60 fueron celebradas casi unánimemente, como en el caso de Christie Brinkley, de 63, quien fue PORTADA del célebre Swimsuit Issue de Sports Illustrated, o el de Iris Apfel, un ícono nuevayorkino que se convirtió en la cara de la marca australiana Blue Illusion.

Para Daphne Selfe, por ejemplo, la carrera de modelaje logró despegar a los 70, aunque ya llevaba medio siglo dentro de la industria. “Mi físico es lo que hace que las fotos funcionen”, admitió la modelo a SModa, poco antes de ganar el Récord Mundial Guinness por ser la supermodelo de mayor edad del mundo. “Antes solía teñirme el pelo, pero dejé de hacerlo porque era demasiado caro y trabajoso”, dice Selfe, quien  destaca por una larga melena gris en todas las fotografías.

El caso de Carmen Dell’Orefice no dista del de Selfe: luego de retirarse de la moda cuando aún era una veinteañera, Dell’Orefice admite haber tenido más trabajo en los últimos 25 años que a lo largo de su carrera. Si bien trabajó con los fotógrafos Richard Avedon e Irving Penn en sus inicios, las recientes campañas de Rolex y Target, entre otras marcas, confirman su atractivo para la industria.

Para Kim Winser, fundadora de la marca Winser London, “el deseo de vincularse con figuras relevantes, pero a las que aspiremos parecernos, ha sido captado por las marcas y los agentes de casting, quienes paulatinamente los integran a sus estrategias de negocio”.

No obstante, según Harriet Close, fundadora de la agencia Close Models, para modelos de entre 25 y 82 años, existe una tensión constante entre apelar a mujeres mayores y querer atraer a una audiencia joven. Para Close, las modelos de más de 60 “no son utilizadas tanto como deberían: es genial ver un atuendo diseñado para que lo use una mujer y no una niña. La población está envejeciendo y necesitan verse representados en la moda”, comentó a The Guardian. Sin embargo, Close señaló la necesidad de que la estrategia se convierta en costumbre: “a veces es algo temporal: algo que se hace durante una temporada, y luego todo vuelve a ser como antes”.

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